En nuestro trabajo diario como peritos judiciales nos encontramos con casos donde una avería de miles de euros se podría haber evitado.
Hoy os traemos el Caso 0045. Un vehículo llega al taller con la cadena de distribución destensada. ¿El motivo principal? Circular más de 23.000 km con un lubricante que no cumplía con la homologación del fabricante (SAE 0W-20 PSA B71 2010). Al perder presión hidráulica en el tensor y romper la película protectora, se generó una fricción severa metal contra metal, llenando el cárter y la bomba de aceite de virutas metálicas.
- Uso de aceite no homologado: La causa raíz que desencadenó el fallo en la presión de engrase y la posterior degradación interna del motor.
- Mala praxis en la reparación: A pesar de detectar virutas metálicas en el cárter, se procedió a instalar un kit de distribución nuevo (más de 1.400 €) sin resolver el problema de fondo de lubricación. Una reparación inútil abocada al fallo inmediato.
- Falta de Orden de Reparación (O.R.) firmada: No existía constancia documental de que el cliente hubiera sido informado del hallazgo de virutas ni de que autorizase los trabajos asumiendo semejante riesgo técnico.
Las claves periciales del caso:
Antes de autorizar una reparación compleja o si dudas de la causa real de una avería grave en tu vehículo, consulta siempre con un experto independiente.
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