Aparcas tu coche impecable en tu plaza de garaje habitual y, tras unos días, descubres un pequeño picotazo en la pintura de la puerta del copiloto. Pasan las semanas y las marcas, fricciones y desprendimientos de barniz aumentan. El usuario de la plaza contigua niega rotundamente ser el causante y la propiedad del estacionamiento o la comunidad «se lava las manos» sugiriendo que la solución es un cambio de plaza. ¿Te resulta familiar esta situación?

En Rioja Tasaciones nos encontramos con relativa frecuencia con estos conflictos de convivencia y daños materiales en plazas de aparcamiento. Recientemente, en nuestro Expediente Pericial N.º 0056/2026, abordamos un caso real en Talavera de la Reina que ilustra a la perfección cómo la ingeniería y la metrología pericial pueden desmontar excusas y constituir una prueba indiciaria sólida para reclamar.

El conflicto técnico (Expediente 0056/2026)

La persona afectada venía sufriendo de forma reiterada marcas horizontales y faltas de pintura en la puerta del copiloto de su turismo (Audi Q2). Justo a su derecha, en la plaza contigua y estacionado en batería, aparcaba de forma habitual un vehículo tipo SUV (Range Rover). Pese a las advertencias y notificaciones previas a la propiedad del aparcamiento, el usuario del vehículo contiguo negaba cualquier tipo de implicación en los daños.

El análisis pericial: Metrología y Lex Artis

Al no existir grabaciones de cámaras de seguridad ni testigos presenciales directos en el momento exacto del impacto, la clave para fundamentar la reclamación reside en el análisis de compatibilidad morfológica y altimétrica:

  • Cota del daño en el turismo perjudicado (Audi Q2): El centro de la franja de lesiones se registró a 63 cm de altura respecto al suelo.
  • Cota de impacto en el vehículo contiguo (Range Rover): La cresta o arista viva del canto exterior de la puerta se situó a 62 cm de altura.
  • Tolerancia técnica de 1 cm: Esta ínfima diferencia de altura resulta plenamente explicable y justificada por factores dinámicos reales (variación en la presión de inflado de los neumáticos, estado de carga del maletero/ocupantes o la basculación cinemática que experimentan las bisagras al abrir la puerta).

Además, el examen macroscópico determinó que el perfil afilado de la arista del SUV coincidía con la geometría de las hendiduras del coche dañado, descartando un choque en circulación y confirmando un patrón de reiteración continuada en el tiempo por maniobras de estacionamiento.

Atribución técnica de responsabilidades

Un dictamen pericial con rigor no solo evalúa la física del impacto, sino que aporta luz sobre el marco de responsabilidad:

  1. Presunción de Causalidad: La coincidencia de cotas y formas establece un indicio técnico sólido y una presunción fundada de causalidad (Art. 1902 del Código Civil) frente al usuario del vehículo contiguo por falta de la precaución exigible.
  2. Responsabilidad por Omisión: La propiedad del garaje, al haber sido informada previamente de la producción reiterada de los desperfectos sin adoptar medidas preventivas o requerimientos efectivos, incurre en una omisión del deber de protección en la relación contractual de arrendamiento o uso de las instalaciones.

Si estás sufriendo un problema similar en tu plaza de garaje, no des los daños por perdidos. Un informe pericial avalado por la metrología adecuada es tu mejor herramienta para defender tus derechos y solicitar la reparación íntegra del vehículo.

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En Rioja Tasaciones S.L. defendemos tus derechos con más de 27 años de experiencia en la peritación judicial de vehículos e investigación de averías.

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